Todos los Santos


 TODOS LOS SANTOS Y DIFUNTOS


    Antiguamente, el Día de Todos los Santos, los chiquillos salían con una cesta a pedir por las casas diciendo "Tosantos, si no porrazos", y allí  les daban castañas, bellotas, almendras, membrillos, granadas, nueces, e incluso, melones.

   Después, los pequeños se iban al campo a comerlos,  y los mayores o monaguillos subían a la torre, por turnos, a doblar las campanas y se pasaban toda la noche doblando hasta el mediodía siguiente, Día de los Difuntos.

    El Día de los Difuntos, el cura decía varias misas en la iglesia y luego, en el cementerio,  acompañado por el sacristán, echaba responsos por un real, por los familiares de todas aquellas personas que lo solicitasen.



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